domingo, 16 de febrero de 2020

editorialEE15022020

EDITORIAL


Políticos detrás de las mieles de las empresas estatales


Enfoque Económico


En Bolivia existen dos tipos de empresas estatales, las que generan recursos y aquellas que sólo son elefantes blancos y no tienen funcionalidad porque quebraron, fueron mal planificadas o simplemente fueron levantadas por un mero capricho político o con algo de negociado por debajo.

Lamentablemente, en estos días descubrimos, que, una de las pocas empresas del Estado que genera recursos para los bolivianos, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, conocida cómo ENTEL, se convirtió en un botín político no sólo del anterior gobierno, sino de éste, que debía ser de transición, pero, se prolongó en el tiempo más de los que se esperaba, porque, al parecer descubrieron que las mieles del poder están ahí, escurriendo a borbotones.

En ese contexto político, llama mucho la atención cómo aquellos que se bajaron del carro del actual régimen, también se desgarran las vestiduras criticándolo y echándole lodo sin contemplaciones tras descubrir el pago de jugosos finiquitos a empleados que sólo estuvieron un mes, sólo 30 días, y que se llevaron miles de bolivianos en sus bolsillos. ¿Acaso, estos políticos que fueron líderes cívicos, antes de ir por separado a la carrera electoral, con la Biblia en la mano y con el Jesús en la boca, no dieron su visto bueno a las decisiones de la nueva administración?

Llama la atención que el ex presidente, que estuvo a la cabeza del poder por casi 14 años, desde su refugio, junto con sus dirigentes que se quedaron, y otros que se fueron, también se desgarra las vestiduras tras descubrir el escándalo de Entel, cuándo en su régimen también se despilfarraron millones de bolivianos con malos manejos administrativos también en otras empresas como BoA y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos; y,  cuando él es el principal responsable de levantar los "elefantes blancos" construidos en todo el territorio nacional, generando una deuda elevada en las arcas del Estado.

Y más aún, llama la atención que los actuales administradores del Gobierno, que dejó de ser de transición, dejaron escapar a Miami-Estados Unidos, al ex gerente de Entel, Elio Montes, principal responsable de un desfalco millonario, que al parecer pretendía ser ocultado desde la cartera del Ministerio de Obras Públicas que regenta la empresa estatal, al parecer, para que no salpique a la actual candidatura oficialista.

Los políticos no miran más allá de los vidrios opacos de sus lentes, no perciben que el pueblo puede sufrir los efectos de su ambición, el daño económico a miles de personas, a la salud, la educación y los bonos sociales. todo por dejarse llevar por la tentación, y con la premisa, de que, “si vamos a estar por poco tiempo, mejor aprovechamos de sacar lo que se pueda”.

Urge que desde las propuestas electorales se den señales y garantías claras de un manejo transparente de las empresas y los recursos del Estado, de derruir de una vez el cáncer de la corrupción, primero, con una limpieza desde dentro de las mismas estructuras y, después, castigar severamente a los que provocan daño, y más aún si forma parte de “mi propia estructura partidaria”. Sólo así se puede tener esperanza, sólo así se puede hacer un verdadero cambio. Porque con una economía sana se puede generar un país sano y productivo.

(15-2-2020)

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